No es lo mismo la libertad (que consiste en elegir dentro de lo posible) que la omnipotencia (que sería conseguir siempre lo que uno quiere, aunque pareciese imposible). Por ello, cuanta más capacidad de acción tengamos, mejores resultados podremos obtener de nuestra libertad.
O sea: más que argumentos, la descalificación, el insulto, la presunción de delito, la opresión por vía económica de quienes defienden postulados pedagógicos contrarios a los propios, la eliminación de libertades a la hora de educar a los hijos, el uso de la prepotencia.