Respuesta :
Respuesta:A principios del siglo XVII, el historiador de origen tetzcocano Fernando de Alva Ixtlilxóchitl encomió en estos términos a los reyes y habitantes prehispánicos de su ciudad:
[A] Tezcuco iban todas las naciones para aprender la lengua y policía de todas las cosas, así en el vestir como en el comer y buen término en todo y cosas curiosas, porque los reyes de esta ciudad, que eran los más antiguos y legítimos señores monarcas de la tierra, se preciaron de que en su ciudad hubiese escuelas y universidades para todas estas cosas, y dieron los mismos acentos y sentidos de la lengua tulteca, componiéndolos con la suya chichimeca y de otras naciones.1
Las virtudes culturales elogiadas por este autor se asocian con la tradición cultural y con la identidad toltecas y han dado fama a esa ciudad hasta nuestros días. Sin embargo, en ese mismo pasaje Alva Ixtlilxóchitl mencionó también la identidad chichimeca de sus antepasados y unas páginas atrás la había elogiado en estos términos:
[...] llamar a un rey, chichimeco, era como decirle la más suprema palabra que se puede decir; y todos los valientes se preciaban de este nombre, [...] y en otro canto de las grandezas del gran Nezahualcóyotl, que fue el mayor y más poderoso de cuantos hubo en esta tierra, y el más sabio, recto y justiciero, que por sublimarle después de haberle dicho, que su fama llegaba hasta lo más alto de los cielos, y su nombre todas las naciones le alababan y se humillaban a él, le dicen luego, eres monarca chichimécatl.2
Explicación: